México está expuesto a diversos fenómenos naturales, pero tres de ellos son los más destructivos: los huracanes, las inundaciones y los terremotos causan 89% de las muertes y 93% de las pérdidas económicas relacionadas con desastres naturales cada año. Además, dos terceras partes del país y más de 37 millones de personas corren el riesgo constante de experimentar un sismo de gran magnitud en los próximos 10 años, lo que representa un gran reto como sociedad, pero aún más para nuestro negocio. Los terremotos son la segunda causa de pérdidas económicas y humanas derivadas de desastres naturales en México: entre 2008 y 2012, los sismos y los desastres relacionados con actividad volcánica causaron al país daños por 10,942 millones de pesos (MDP).
A su vez, nuestro país es uno de los más vulnerables a los efectos adversos del cambio climático: 15% del territorio, 68% de la población y 71% del PIB se encuentran altamente expuestos a los riesgos asociados con el cambio climático. Uno de sus principales efectos es la mayor intensidad y frecuencia de huracanes, inundaciones y sequías. Tan sólo las pérdidas ocasionadas por el huracán Odile ascendían, en diciembre de 2014, a 16,700 millones de pesos pagados por las aseguradoras.
Si se mantiene la tendencia actual, el cambio climático tendrá mayores impactos económicos y sociales a finales del siglo XXI: el país será más caliente y más seco, el nivel del mar será más alto, los huracanes serán más intensos y las inundaciones más frecuentes. Aunque México ha avanzado en la creación y ejecución del Sistema Nacional de Protección Civil, los sismos recientes que azotaron al país nos muestran que aún hay ventanas de oportunidad para seguir mejorando la prevención, adaptación y resiliencia frente a los desastres naturales.
Los enormes riesgos que enfrentan los países son una preocupación compartida de los organismos internacionales y las naciones. Desde hace varias

décadas la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha encabezado distintos eventos y publicaciones que fomentan la reflexión y el análisis para lograr sinergias entre todos los actores involucrados en la disminución de riesgos por desastres naturales.
El último evento que se llevó a cabo sobre este tema fue la Plataforma Global de Disminución de Riesgos por Desastres Naturales, organizado por la ONU. México tuvo el honor de ser el país anfitrión en la primera ocasión que la conferencia salió de Ginebra, en mayo de 2017: “La Plataforma Global es el principal foro consultivo para la reducción del riesgo de desastre en el nivel global. Reúne una amplia gama de actores de diferentes sectores de desarrollo y de trabajo humanitario, y en los campos ambientales y científicos relacionados con la reducción del riesgo de desastres. Tiene como objetivo ampliar el espacio político dedicado por los gobiernos a la reducción del riesgo de desastre, en todos los sectores, y contribuir al logro de las Metas de Desarrollo Sostenible, particularmente la que se refiere a la reducción de la pobreza y a la sostenibilidad ambiental”.
En este evento, la ONU promueve que los países adopten las recomendaciones del Marco de Sendai, que hace énfasis en la gestión del riesgo de desastres (ya no en la gestión de desastres); es decir: promueve la resiliencia, definida como “la capacidad de un sistema, comunidad o sociedad expuestos a una amenaza para resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de sus efectos de manera oportuna y eficaz, lo que incluye la preservación y la restauración de sus estructuras y funciones básicas”.


Para hacer frente a los riesgos por desastres naturales, el Marco de Sendai indica: “Los sectores público y privado y las organizaciones de la sociedad civil, así como la comunidad académica y las instituciones científicas y de investigación, deben colaborar más estrechamente y crear oportunidades de colaboración, y las empresas deben integrar el riesgo de desastres en sus prácticas de gestión”.
Las acciones en las que se centra Sendai son: vigilar, evaluar y comprender el riesgo de desastres y compartir dicha información y la forma en que se genera; fortalecer la gobernanza y la coordinación en materia de riesgo de desastres en las instituciones y los sectores pertinentes, y la participación plena y significativa de los actores pertinentes a los niveles que corresponda; invertir en la resiliencia económica, social, sanitaria, cultural y educativa de las personas, las comunidades y los países y en el medio ambiente, así como a través de la tecnología y la investigación; y mejorar los sistemas de alerta temprana sobre amenazas múltiples, la preparación, la respuesta, la recuperación, la rehabilitación y la reconstrucción.
El sector asegurador es un aliado clave en la prevención y mitigación de riesgos por desastres naturales.
Grupo AXA y AXA México están trabajando con instituciones gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, academia y sector privado para identificar y poner en marcha proyectos que ayuden a las personas, las comunidades y las ciudades en el país a aumentar su resiliencia (la firma de una alianza con la Cruz Roja Mexicana en

2016 para analizar y poner en marcha proyectos que permitan mitigar riesgos en común podrá salvar vidas y ayudar a proteger a los más vulnerables, y cooperación con la Coordinación Nacional de Protección Civil y el Centro Nacional de Prevención de Desastres para idear proyectos que permitan anticipar acciones que disminuyan los riesgos de desastres naturales).
En la Plataforma Global de Disminución de Riesgos por Desastres Naturales, se presentó Hacer para nacer, un caso de éxito en el que las asociaciones públicoprivadas pueden diseñar y ejecutar proyectos piloto, medibles y de alto impacto para ayudar a los países a cumplir con los acuerdos internacionales a los que se comprometen; en este caso, el Marco de Sendai.
Con Hacer para nacer se está implementando un modelo de atención hospitalaria para aumentar la resiliencia de mujeres y niños en las comunidades más vulnerables del país. La alianza une empresas, organizaciones no gubernamentales, comunidad local y gobierno para focalizar esfuerzos, generar resiliencia y contribuir a la meta de un millón de escuelas y hospitales seguros.
La intervención tiene tres ejes: certificación hospitalaria y hospital seguro, suministro de equipo médico especializado, y capacitación de personal médico. Finalmente, una acción transversal durante la intervención será un seguimiento cuantitativo y cualitativo del programa (una evaluación de impacto). Además, se realizarán entrevistas a profundidad al personal del hospital y a las madres atendidas en los hospitales seleccionados. El objetivo es tener impactos medibles junto con una comprensión profunda de lo que sucede dentro de los hospitales y las unidades médicas rurales.
En AXA México estamos comprometidos con una mejor protección a más mexicanos. Y a través de esta iniciativa nos enfocamos a los más vulnerables: los recién nacidos y sus madres, en situación de pobreza extrema y quienes están sobreexpuestos a riegos por desastres naturales.


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