Para poder gestionar los riesgos asociados a los sismos y garantizar la sostenibilidad del desarrollo económico individual, familiar, empresarial y gubernamental es necesario analizar el conocimiento sísmico que se tiene al día de hoy.

¿QUÉ SON LOS SISMOS?
Los sismos o terremotos son movimientos y vibraciones de la corteza terrestre, resultado de la liberación rápida de energía acumulada entre placas tectónicas o dentro de un sistema de fallas, que resulta en una ruptura a través de ondas.

SU ORIGEN
La explicación aceptada del origen de los sismos está basada en una teoría moderna que explica que la superficie de la Tierra —corteza— está conformada por grandes bloques —placas— que tienen movimientos entre ellos. Dichas placas presentan deformaciones relativas en las zonas cercanas a los bordes que pueden darse de forma lenta y continua (asísmica) o súbita, en forma de sismos. El mapa de sismicidad histórica global ha dado fuerza a la hipótesis de esta teoría.
Adicionalmente, existen otras causas de generación de sismos tales como la actividad volcánica, detonaciones subterráneas, construcción de embalses, etcétera.

Los sismos pueden medirse mediante:
Magnitud: se mide cuantitativamente el daño provocado por un sismo a través de estaciones sismológicas. Su historia se remonta al simómerto inventado por Harry O.Wood y J. A. Anderson en 1922, siendo el referente para el desarrollo de las investigaciones futuras en el campo. Posteriormente, hacia 1935 se desarrolló la escala de magnitud Richter (Charles F. Richter, del Instituto Tecnológico de California), la más conocida para establecer el tamaño de los sismos. Además de la Magnitud del Momento, que mide el tamaño a partir de las formas de las ondas registradas.

Intensidad: mientras mayor sea la profundidad a la que se inicia la ruptura, menor será la intensidad en la superficie. Las medidas más antiguas se generaban a través de entrevistas posteriores al evento enfocadas en la percepción de la población, una medida cargada de subjetividad. La instrumentación sísmica moderna ha permitido el desarrollo de un dato cuantitativo basado en los efectos de amplificación asociados a las características del suelo de cada sitio.

En la actualidad se sigue un monitoreo constante a través de la Red Sismográfica Global, compuesta por más de 150 estaciones sísmicas modernas distribuidas estratégicamente y conectadas por redes de telecomunicaciones, entre las que destacan el Servicio Geológico de Estados Unidos, la Fundación Nacional de Ciencia, y las Instituciones de Investigación para la Sismología. Esta Red hace posible el registro, la investigación y la difusión del conocimiento sísmico.
Los sismos no son predecibles, pero gracias a los avances tecnológicos ahora se conocen sus condiciones y características con más detalle,


haciendo posible determinar los lugares de origen, su ciclo, y con ello elaborar mapas de probable amenaza. Saber dónde se dan las concentraciones de sismos en la Tierra, la probabilidad de superar ciertos niveles de intensidad de movimientos del terreno y el comportamiento esperado de las construcciones en un sitio dado, son elementos fundamentales para identificar prioridades de gestión de riesgo sísmico que permitan proteger la vida, la propiedad y la competividad (Arcila, Estrada, et ál., 2017).

GESTIÓN DEL RIESGO SÍSMICO
En el desarrollo de proyectos de infraestructura y construcción, además de la adecuación de obras ya construidas, la ingeniería moderna busca métodos para que los diseños y edificaciones sean sismorresistentes, y para ello emplea tecnologías como el sistema de aislación basal, y el sistema de disipación de energía, entre otros.

Para las compañías aseguradoras es vital contar con todo el conocimiento sísmico pues éste se traduce en herramientas de análisis y evaluación para la gestión del riesgo, elemento clave en la elaboración de coberturas a bienes y propiedades. Como se explica en un documento del Instituto de Ingeniería de la UNAM, el proceso implica localizar en el espacio los bienes expuestos, asignarles valor, clasificarlos desde el punto de vista de su vulnerabilidad, y determinar relaciones probabilistas intensidad-daño para esa clase de infraestructura determinada (Ordaz, 2011).

GEM
Como resultado de los acontecimientos mundiales de los últimos años en materia de sismos surgió la Fundación GEM (Global Earthquake Model), una asociación público-privada que impulsa el esfuerzo de cooperación global para desarrollar recursos de alta calidad enfocados en la evaluación y gestión del riesgo sísmico.


“Creemos que la alianza entre organizaciones estatales, académicas y privadas a nivel mundial es fundamental a la hora de gestionar los desastres naturales y preservar vidas”, indica el doctor John Schneider, secretario general de GEM.
Desde 2009 ha trabajado en evaluar el riesgo sísmico en el mundo y comunicarlo abiertamente. La participación de América Latina se fomentó gracias a los principios de la Fundación:

Creíble: confiable desde el punto de vista científico.
Abierto: información y herramientas públicas, resultado de conectar la ciencia con la práctica y el conocimiento con la acción.
Trasparente: herramientas diseñadas para que los usuarios puedan evaluar el impacto de cualquier suposición en los resultados, implementar datos o modelos alternativos y considerar explícitamente la incertidumbre.
Colaborativo: sinergia entre la academia, los organismos internacionales y los sectores públicos y privados para contribuir a la mitigación del riesgo sísmico.

Actualmente, GEM cuenta con patrocinadores y aliados públicos y privados en todo el mundo; desde 2014 SURA ha apoyado activamente sus proyectos y actividades en América Latina.

Ph.D. John Schneider comenta: “Nuestro trabajo no es evaluar si los gobiernos están preparados o no para responder. Nuestro trabajo es ayudarlos a entender el riesgo y que ellos mismos evalúen si los planes que tienen para mitigarlos —como los códigos para la construcción de edificaciones, la planeación urbana o los planes de rehabilitación de edificios— son los adecuados, o no”.
Uno de los planes a futuro más importantes de GEM es su proyecto global de información sobre las sismo-fuentes. En el componente de amenaza sísmica, recolectará información adicional sobre la respuesta local de los diferentes tipos de suelo, específicamente en zonas urbanas, donde la variabilidad es alta. Trabajará en modelos de recuperación para entender cómo factores sociales, físicos y económicos contribuyen a que las comunidades respondan y se recuperen ante un terremoto. Además creará prototipos para utilizarse en otro tipo de riesgos naturales.
Investigación, transferencia de conocimiento y preservación de la vida y la propiedad son y seguirán siendo el enfoque principal para gestionar el riesgo sísmico.


“Hay que seguir incentivando el uso de la tecnología de aislamiento sísmico, porque como el desplazamiento relativo entre los pisos del edificio se limita, sabemos que éste no va a ser sensible a daños”. Patricio Bonelli