El informe Income Protection Gap 2017 (IPG-17) o Brecha de Protección de Ingresos, realizado por Grupo Zurich en colaboración con la Escuela Smith de Negocios y Medio Ambiente de la Universidad de Oxford, define la brecha de protección de ingresos como “la reducción en el ingreso familiar como consecuencia del fallecimiento o incapacidad del adulto asalariado que funge como sostén económico del hogar, tomando en cuenta las fuentes de reemplazo de ingreso públicas y privadas”. (Clark, McGill y Whiteside, 2017). Este estudio indica que el crecimiento de la población que envejece, el auge de empleos independientes y el cambio de estructura en la seguridad social de nuestro país representan un desafío para México y el gobierno. Income Protection Gap 2017 también analizó la situación de 12 países en Europa, Oriente, Asia, América del Norte y América Latina, para brindar ideas, propuestas y soluciones ante el importante papel que los gobiernos, empresas, aseguradoras, intermediarios y población pueden desempeñar para cerrar la falta de ingreso de la población como consecuencia de muerte o incapacidad total y permanente.
Los tres aspectos principales que el estudio analizó en cada país fueron:
• Incapacidad laboral.
• Seguridad social.
• Trabajo.

Específicamente en México, el principal problema es el envejecimiento de la población. 33.7% de los mexicanos tiene entre 30 y 59 años, y 51.4% tiene 60 o más. Esta situación, sumada a los altos niveles de enfermedades cardiometabólicas y sus consecuencias (ceguera, amputaciones, movilidad o discapacidad visual), generan que 7.5% de la población esté incapacitada laboralmente.

Ligado a esto, el esquema actual de seguridad social del gobierno mexicano apoya a las personas de bajos recursos con incapacidad o situación de viudez. Aquellos de 40 años o más están cubiertos por el gobierno para enfrentar la pérdida de sus ingresos por alguna condición de incapacidad, pero en un futuro, las brechas de ingresos afectarán más a la clase media y alta. Sólo 35% de los encuestados indicaron tener un seguro frente a una enfermedad o discapacidad, y 34% admitió contar con alguna póliza en caso de fallecimiento.
Conforme aumenta la longevidad y disminuyen los recursos de la seguridad social, las personas tienen cada vez menos garantías de contar con certeza financiera a menos que personalmente se involucren con acciones específicas y planeación a largo plazo.
En cuanto al entorno laboral del país, aunque los jóvenes son más conscientes de la importancia de tener un seguro médico, las nuevas generaciones y trabajadores independientes son los más vulnerables para tener acceso a los beneficios médicos. Este segmento de la población necesita de sus ahorros y de algún tipo de protección médica para proteger sus ingresos ante eventualidades que pongan en riesgo su salud.
El informe Income Protection Gap 2017 indica que una brecha de protección de ingresos es agotar los presupuestos familiares, ahorros y jubilación de los mexicanos. Las soluciones propuestas ante esta problemática local y mundial es trabajar en la cooperación conjunta entre sector público, privado y población, para cerrar esta brecha.


El gobierno debe apoyar en el diseño y comercialización de productos de protección transparentes y fáciles para los mexicanos, mientras que las empresas necesitan impulsar la educación financiera en sus empleados, con métodos para informar mejor acerca de los beneficios disponibles para ellos. Por ejemplo, opciones de protección empresariales colectivas para la preservación de los ingresos de los trabajadores como complemento de los regímenes privados de pensión.
Ligado a estos actores, el reporte Income Protection Gap 2017 señala que las aseguradoras necesitan informar mejor a los consumidores sobre los beneficios de contar con un seguro para proteger sus ingresos tanto para necesidades actuales como para después de los 75 años. Un número sustancial de personas que carecen de seguro manifiestan que no entienden los productos de protección al ingreso, creen que son demasiado caros o

desconfían de las aseguradoras. Otro elemento de confusión es que existe una amplia variedad de productos de protección al ingreso, incluyendo protección de gastos médicos, incapacidad, y distintos tipos de seguros de vida y planes de ahorro, que pueden parecer casi indistinguibles para los consumidores mal informados.
Para intermediarios y brókers de seguros, no sólo es vincular su trabajo en la oferta y demanda, lo importante también es asesorar y educar a los clientes (empresarios o individuos). Deben proyectarse nuevas formas de acercar los planes de protección a los individuos, y también entender que dichos planes tienen que personalizarse para satisfacer necesidades específicas.
Con los resultados arrojados por este estudio, se refleja que México tiene una oportunidad real para ser más conscientes sobre los riesgos a los que podemos estar expuestos; actualmente existen soluciones flexibles y personalizadas que pueden cubrir gastos que no se tenían previstos, para evitar algún tipo de situación que desgaste nuestra salud y economía.