Últimamente se ha escuchado sobre un nuevo concepto de negocio llamado Fintech, modelo novedoso de negocio que tiene como elemento fundamental la utilización de los avances tecnológicos como medio de uso para acercar a cualquier persona, servicio y producto financiero innovador —disruptivo—. Los objetivos primarios que tienen las organizaciones que pretenden abordar este nicho de negocio, son ofrecer nuevos servicios financieros a los usuarios actuales y a aquéllos que hoy no lo son, asegurándose de añadir valor respecto a los servicios tradicionales.

LAS FINTECH
Se han enfocado fuertemente en las áreas de banca móvil, compliance, seguros, trading, mercado de divisas, entre otras. Algunos ejemplos de Fintech que han comenzado a aparecer en el ecosistema financiero tecnológico en México:

Payments & Remittances: envío y transferencia entre particulares y para PyMES.
Lending: préstamos pequeños orientados a personas físicas y PyMES.
Personal Financial Management: atienden servicios de finanzas personales como la administración de patrimonios, asesorías en inversión y ahorro, cobranza, revisión de buró de crédito, entre otras.
Trading: compra y venta de algunos activos financieros de ágil y fácil manejo para personas físicas como portafolios virtuales, FIBRAS, CETES, etcétera.
Crowdfunding: recolección de dinero para financiamiento de proyectos productivos, sociales, ecológicos, entre otros.
Insurance: adquisición de servicios de seguros con la posibilidad de que sean hechos a la medida de lo que el cliente quiere proteger.

Con base en la información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en México operan alrededor de 160 organizaciones a través de este modelo de negocio, las cuales cuentan con cerca de 540 mil usuarios activos.

LA TECNOLOGÍA DETRÁS DE LAS FINTECH
La tecnología es el ADN fundamental para este tipo de negocio; gracias a ésta se puede ofrecer de una forma amplia, a cualquier persona física o moral que tenga acceso a un dispositivo que se conecte a los servicios de Internet en cualquier parte del mundo. Estos servicios son dispuestos a

través de una aplicación (App). Los desarrolladores de Apps han encontrado en este segmento tierra fértil para proponer innovaciones disruptivas que cubran necesidades para que los usuarios financieros y no financieros puedan acceder a este tipo de mercados y utilizar productos y servicios que los jugadores tradicionales no les habían ofrecido. En México el acceso a Internet aún no es de cobertura nacional, está restringido a ciudades altamente urbanizadas y de alta densidad poblacional, lo que ha ocasionado que este tipo de servicios y productos sean utilizados con base en la disponibilidad de acceso a Internet y a dispositivos electrónicos. Las Fintech tienen diferentes condiciones y costos en su utilización; hay quienes ofrecen sus servicios por un pago periódico o por transacción, algunas otras a través de una comisión cobrada por anticipado y otras de forma gratuita.


Por su naturaleza este tipo de negocio representa una baja inversión inicial, con una interesante tasa de crecimiento en corto tiempo —en función del valor agregado, la accesibilidad, la simplicidad y la novedad en el tipo de servicio—.

LEY FINTECH
Hasta el momento en el que se escribe este artículo, en México sólo se cuenta con un anteproyecto de ley presentado en marzo del 2017 por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), la SHCP y el Banco de México: Ley de Tecnología Financiera (Ley Fintech).
Se basa en otros proyectos utilizados en diversos países donde las empresas ya operan con este modelo de negocio —la ley más avanzada es del Reino Unido—, así como la participación y opiniones de algunos líderes de las empresas Fintech más importantes y antiguas en México.
La forma en la que la Ley Fintech se prepara para asentar las bases para la regulación de propuestas tecnológico-financieras que seguramente se presentarán en el futuro inmediato, es la experimentación

regulatoria, responsable de crear los mecanismos y estructura para otorgar autorizaciones temporales a empresas y bancos que presenten nuevos modelos de negocio.

LA CIBERSEGURIDAD Y LOS RETOS FUTUROS
Ya que la tecnología es el pilar fundamental de este modelo para su distribución, funcionamiento y utilización, resulta esencial observar el tema de la ciberseguridad desde su impacto en términos financieros y operativos.
La AMIPCI (Asociación de Internet en México) en su más reciente estudio Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2017, señala que existen aproximadamente 70 millones de cibernautas en el país, con un crecimiento anual ajustado de 6%. El


El 49% de éstos tienen entre 18 y 44 años de edad y el tiempo promedio que están conectados es de 8 horas y un minuto. El 82% acceden a través de una red WiFi contratada desde su hogar, el 71% en cualquier sitio con Internet abierto y el 60% desde el trabajo. Entre las horas 21 a 24, es el horario de mayor tráfico. Además, el 61% acceden por medio de su plan de datos, el 91% desde un smartphone y el 24% desde una tablet (dispositivos móviles). El 53% acceden para realizar operaciones de banca en línea, el 37% hacen compras en línea y el 16% ventas por Internet.
La penetración de la tecnología en la población nacional es de casi un 63%, hay muchos usuarios de servicios tecnológicos que cuentan con Internet y un dispositivo móvil para realizar actividades financieras; potencialmente son alrededor de 37 a 42 millones de cibernautas los que pueden consumir servicios y productos de las Fintech.
Condusef (Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros) en Estudios y Evaluaciones 2017, indica que el número de quejas por “posible fraude electrónico” en operaciones de banca móvil creció un 1,274% del primer trimestre del 2015 al primer trimestre del 2017. El número de quejas pasó de 1,500 a 20,600 y sólo el 2% tuvieron una resolución favorable. Las quejas se agruparon principalmente en los rubros: cargos no reconocidos, retiros no reconocidos, suplantación de identidad y transferencias no reconocidas.
Asimismo, Condusef señaló que en el primer trimestre del 2017, el 43% de clientes de la Banca en México realizan compras en línea y el 34% de éstos a través de un smartphone. La preocupación por la seguridad en compras en línea aumentó de 51% en el 2014 a 72% en el 2017. El 90% de los ciudadanos están preocupados por el mal uso de sus datos bancarios, el 86% por robo de identidad y 77% por virus cibernéticos y hacking.
La empresa Kaspersky Lab, dedicada al desarrollo y venta de servicios de seguridad cibernética, ha señalado que la infección a dispositivos móviles de comunicación a nivel mundial en el 2017 se incrementó 63% respecto al mismo periodo el año anterior. La firma F5 Network Inc., dedicada a la industria del desarrollo de aplicaciones para comunicaciones y servicios de seguridad en Internet, publicó sobre seguridad informática a nivel mundial que el mercado del malware para la banca móvil creció un 400% a nivel mundial en el 2016.

Existen claras vulnerabilidades que deben ser consideradas, evaluadas y prevenidas por los usuarios de servicios en línea, las empresas que ofrecen sus servicios en línea, las autoridades reguladoras (de servicios financieros y tecnológicos), así como aquellas empresas que deseen mover su negocio al mundo de Internet y la Nube de Servicios (Cloud Computing).
La industria de la ciberseguridad es también tierra fértil y tiene grandes retos respecto al desarrollo de soluciones de seguridad para vulnerabilidades y amenazas actuales y nuevas en el ecosistema de Internet, que deben prevenir y proteger los activos tangibles e intangibles tanto de empresas, corporaciones privadas y públicas, como también para usuarios finales, personas físicas, ciudadanos que cada vez más acceden a servicios en la nube en su vida diaria y ciudadanos que por primera vez podrán cubrir una necesidad a través de algún servicio o producto que las Fintech atiendan.

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