La salud de una población es un término abstracto que puede ser muy complejo para entender en su totalidad. Debe ser analizado y visto desde diferentes prismas: desde el individuo, la familia, como país, como gobierno establecido, desde la empresa y, por qué no, desde el punto de vista de un inversionista; lo que permitiría identificar áreas de oportunidad para diseñar y estructurar acciones que permitan mejorar los diferentes indicadores de salud en México.
Empecemos por mencionar que la salud en México tiene algunos paradigmas que bien vale la pena analizar y al final de las siguientes reflexiones poder definir e identificar algunas de las causas de por qué en México tenemos tan pobres indicadores en salud, los cuales en parte son resultado de la falta de compromiso de varios participantes con el cuidado de su salud, además de la suma de errores y desviaciones en la implementación de programas.

DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL INDIVIDUO
Somos el país con el mayor índice de sobrepeso y obesidad en el mundo. Tres de cada cuatro mexicanos (72.5% de la población) presenta algún grado, lo que repercute en que tengan o desarrollen alguna combinación de lo que se conoce como síndrome metabólico: diabetes mellitus, hipertensión arterial sistémica y trastorno en el metabolismo de los lípidos (grasas).
En México se presentan casi 200 mil casos nuevos de cáncer al año. Tenemos la fortuna de que los cinco tipos más frecuentes pueden ser detectados en etapas muy tempranas de diagnóstico, por lo tanto curables en su gran mayoría. Éstos representan más del 80% y son: cáncer de próstata, del cuello uterino, de mama, de colon y de pulmón.
Como se puede apreciar, las muertes secundarias a éstos podrían ser erradicadas si el diagnóstico se establece en etapas tempranas. Por lo tanto, al ser parte del estrato socioeconómico bajo en México se tiene un alto riesgo de morir de una causa que es prevenible.

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA FAMILIA

Del gasto en salud en México más del 50% es “gasto de bolsillo”, lo que afecta seriamente la economía familiar e incide negativamente en la calidad de vida de los mexicanos. Una población sin presiones sobre su salud tiende a ahorrar más, invierte más en educación y por lo tanto es más productiva. El costo de la atención para una familia de una patología crónico-degenerativa no atendida a tiempo, es devastador.
Si tomamos como ejemplo la diabetes mellitus (DM), que es la causa de mayor gasto y la entidad nosológica que más mexicanos mata año con año, podemos apreciarlo con claridad. La DM es causa de muerte sólo por sus complicaciones, las más serias son: pie diabético, retinopatía diabética y nefropatía diabética; y son causas frecuentes de amputaciones, ceguera e insuficiencia renal crónica (IRC) respectivamente. Es importante señalar que para que estas complicaciones se presenten en un paciente deben pasar varios años sin recibir tratamiento o que éste haya sido deficiente. En una familia que tiene un paciente diabético que ha desarrollado algunas de las complicaciones, el costo económico es importante, pero el costo personal y familiar resulta brutal, ya que ese paciente deja de producir y requiere que otro miembro de la familia se dedique a cuidarlo; es un trabajo 24/7 y por lo tanto también deja de producir. Además, tres de cada cuatro trasplantes de riñón que se practican en México son de donador vivo relacionado (familiar), lo que quiere decir que el donador tiene carga positiva para DM y tiene posibilidades de desarrollarla en un futuro, con el riesgo de perder la función renal del único riñón.

DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL PAÍS
Tenemos los peores indicadores de salud ante la OCDE:
• 54% del gasto en salud es out of pocket.
• Primer lugar de obesidad en el mundo.
• DM es la primera causa de muerte y de gasto en México.
• Sólo el 5% de los casos de cáncer de mama se diagnostican a tiempo.
• Menos del 6% de la población tiene algún tipo de cobertura privada.


DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL GOBIERNO
Sólo el 30% del gasto en salud en México se destina para servicios preventivos y de atención médica primaria. Casi la totalidad de los servicios e infraestructura están organizados para atención médica correctiva y por lo tanto reactiva.
Es muy revelador que el 70% aproximadamente del presupuesto del IMSS en atención médica lo consumen cuatro patologías: DM (en México se incrementó del 11% al 15.9%; el promedio de los países de la OCDE es 6.9%), hipertensión arterial sistémica, insuficiencia renal crónica y cáncer cervicouterino (el 100% puede ser detectado en etapa premaligna).
Además, después de 15 años, la tasa de obesidad en adultos se incrementó de 62% a 72%.

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA EMPRESA
Al estudiar el comportamiento de una muestra representativa de empresas que tienen parámetros para considerarla “sana”, contra aquéllas que no los tienen en relación al estado de salud de sus colaboradores, pudimos encontrar consistencias muy reveladoras.
Una empresa que mide y sigue los indicadores de salud de sus colaboradores tiene ahorros muy importantes que afectan directamente sus resultados al incidir principalmente en:

Ausentismo: promedio de siete días por persona al año por razones de salud en su familia.
Presentismo: 300% más caro que el ausentismo, afecta la productividad.
Rotación: las empresas “sanas” tienen un 5%; las que no, rebasan el 25%. El reemplazo cuesta 2.5 meses de salario.
Productividad: en empresas “no sanas” dos tercios de los empleados tienen problemas personales o familiares relacionados con trastornos de la salud —de ellos mismos o sus dependientes económicos—.

DESDE EL PUNTO DE VISTA DE UN INVERSIONISTA
En el sector salud, si revisamos el indicador de camas de hospital, podemos apreciar que tres de cada cuatro camas son del sector público (75%), además debemos reconocer que la población crece a una tasa mayor que el número de camas en el país. México es el último lugar en la OCDE en la proporción de camas por cada 1,000 habitantes.
Todos estos indicadores y la situación actual de las Instituciones de Salud del sector público permiten demostrar que invertir en el sector salud en México es una enorme oportunidad.
Como dato relevante podemos mencionar que el segmento socioeconómico “C” en México representa 35 millones de mexicanos, y esto contrasta con que 170 países de 196 en el planeta tienen menos de 35 millones de habitantes.

CONCLUSIONES
México enfrenta una situación de apremio en temas de salud. La atención médica moderna y expedita con estándares internacionales sigue siendo privilegio de unos cuantos en México; muchos mexicanos están muriendo de causas prevenibles. La alta concentración de servicios médicos en zonas urbanas (grandes ciudades) es una calamidad para muchos mexicanos. El desarrollo social se compromete si no se cuenta con atención médica de calidad.

LOS PARADIGMAS DE LA SALUD
El tema de salud nos compete a todos, sin dejar de reconocer que el gobierno y sus instituciones tienen áreas de oportunidad y compromisos pendientes con la población. Aquellas empresas relacionadas a la industria que estén dispuestas a ser más flexibles, a tener en el centro de su atención al paciente y su mejor interés, que aprovechen la tecnología como instrumento y que provoquen ese cambio de cultura en todos los jugadores de la industria incluidos los pacientes, serán las que estén destinadas a sobrevivir en la siguiente ola de la transformación del sector salud en México, que ya ha empezado.