¿Pensar en el futuro, buscar metas y objetivos a largo plazo? Esa es la naturaleza del ser humano, nos gusta proyectarnos y pensar en cómo nos vemos de aquí a un par de años; no nos damos cuenta que el tiempo no se detiene, y eso que estamos haciendo ahora es la vida. Para vivirla requerimos cubrir las necesidades básicas como comer, abrigarnos y tener un lugar donde dormir. Los riesgos a los que estamos expuestos pueden acabar con todo ello y nuestros planes en un instante. ¿Qué pasaría si el día de mañana perdemos esas cosas o peor aún ya no estamos más?, es una pregunta clave que nos deberíamos hacer de vez en cuando. Estamos constantemente gastando nuestro tiempo actual sólo en pensar qué es lo siguiente que haremos.

REFLEXIONEMOS
En México es una costumbre nacional festejar la muerte. Se realizan un sinfín de eventos y actividades que la enaltecen como una de las tradiciones más importantes para recordar a nuestros seres queridos: se le escribe poesía, canciones y se hacen exposiciones; celebramos a nuestros muertos acudiendo a los panteones y los llenamos con flores, y en nuestras casas ponemos altares. Hasta nos burlamos de la muerte, nos gusta verla como algo ajeno que algún día muy lejano sucederá. Al no pensar en la muerte como algo latente, medidas precautorias no están en nuestros planes.
Si pensamos en la muerte como algo común, ¿por qué seguir creyendo que no nos pasará? Es una contradicción, pero radica en nuestra cultura de dejar las cosas para el último momento, de la falta de prevención y del desconocimiento de lo útil que puede ser un seguro de vida —cómo funciona, qué beneficios brinda o para quiénes está pensado—. En el país, sólo 8 millones de mexicanos se encuentran protegidos financieramente por un seguro de vida individual, mientras que más de 44 millones carecen de una cobertura de este tipo (AMIS).

El INEGI refiere que en el país se tienen registradas 28,696,180 viviendas, de las cuales 76% tiene como jefe de familia a un hombre, mientras que el 24% restante lo encabeza una mujer. En México cada año fallecen más de 500 mil personas, de las cuales cerca de 10% mueren inesperadamente en un accidente. Al menos 85 de cada 100 mexicanos que fallecieron dejaron a su familia sin algún respaldo que les permitiera mantener su estabilidad económica.
Durante el 2013 sólo 3 de cada 100 mexicanos que fallecían contaban con seguro de vida para disminuir los quebrantos económicos en sus hogares.

Pensar en la muerte de la persona que lleva el sostén financiero de una familia no es agradable, pero es necesario considerar qué pasará si esta persona falta, pues lo que pase después tampoco será nada agradable.


Seis razones principales para volver un seguro de vida una necesidad:
1. Familia: para alguien recién casado o con planes de tener hijos es el momento ideal para asegurar su futuro; al momento de casarse la responsabilidad se vuelve compartida, el sustento económico de la casa depende de todas las partes que contribuyan a este ingreso, pero ¿qué pasaría si alguno muere prematuramente? ¿Qué pasa si los hijos no están en edad laboral? ¿Qué pasa si no se puede cuidar hijos y trabajar al mismo tiempo?
2. Educación: cubrir los estudios de nuestros hijos o deuda universitaria es la mayor herencia que se puede dar, así como saber que existen deudas que no desaparecen tras la muerte de una persona; éstas son las que tienen un consignatario quien terminaría pagando la cantidad faltante de la deuda —algunas instituciones solicitan este pago total tras el fallecimiento de la persona, y un seguro de vida evita sumar a la pérdida más problemas—.
3. Edad y salud: tener menos de 30 años y ser muy saludable puede dar acceso a una prima mucho menor, pero a medida que el tiempo pasa y las responsabilidades aumentan, el seguro de vida es más que urgente.
4. Ahorro: actualmente hay seguros de vida que incluyen opciones para ahorrar ya sea a corto o largo plazo, esto contribuye a la percepción del seguro como una inversión más que como un gasto. Ahorrar para el retiro con el sistema de jubilación con el que los millennials cuentan hoy es una necesidad para continuar con una calidad de vida en la vejez.
5. Invalidez: ya sea por accidente o enfermedad, ésta puede ser causante de una falta de ingresos económicos y puede afectar a empleados o trabajadores independientes generando carencias. Hoy la única forma de protegerse de este problema financiero es por medio de un seguro de vida con cobertura de invalidez.
6. Gastos funerarios: tras fallecer heredamos responsabilidades a las personas que nos rodean, una de ellas es la cobertura de los gastos funerarios; este gasto, en México, pueden ir desde los cinco mil hasta un millón de pesos.

LA LABOR DE UN ASESOR FINANCIERO
El asesor financiero debe siempre incluir en la recomendación de estrategias a seguir un plan de contingencia para riesgos, este plan es una mezcla adecuada de seguros. El asesor juega un papel muy importante durante el proceso de elección de los mismos, ya que está obligado a ver todo el panorama económico que tiene y rodea a una familia. El asesor que se dedica a crear estas estrategias es un profesional altamente capacitado para asesorarte sobre la mejor forma de proteger tus intereses y un especialista en herramientas financieras.
Entre sus funciones está orientarte y darte a conocer los beneficios y características de cada uno de los seguros para que puedas contratar el que más se adecúe a tus necesidades.

SEGURO: EXCELENTE INVERSIÓN
Convencer a alguien de adquirir un seguro de vida no debería ser una ardua labor si todos conocieran esta información. Todos deberíamos comprender que puede llegar el día en que nuestra capacidad para ganar dinero se vea destruida por una muerte prematura, una invalidez o incapacidad, incluso por la vejez.
Si nuestra familia desea satisfacer sus necesidades y gozar de una vida confortable tenemos que trabajar para ganar dinero o tenemos que disponer de alguna otra fuente de ingresos, para cuando no contemos con la capacidad de producirlo.
El dinero no procede más que del hombre trabajando, o poniendo su dinero a trabajar por él. No hay otras fuentes de ingresos. Y eso es precisamente el seguro de vida: dinero para entrega futura.

EL MEXICANO PIENSA EN SU FAMILIA
Los mexicanos nos caracterizamos por ser unidos y apegados a nuestras familias. Razón suficiente para planificar su futuro y conseguir a bajo costo la seguridad y protección económica que en momentos de dificultad se vuelve imposible obtener.
Un seguro de vida es un compromiso con la familia.