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Mucho se habla de que en México la cultura del seguro es escasa, a pesar de los esfuerzos de nuestras autoridades, aseguradoras e intermediarios. Los resultados en materia de aseguramiento siguen siendo bajos: apenas 28% del parque vehicular en México está asegurado; menos del 20% de la población tiene un seguro de vida, y si hablamos del tema de prevención en materia de vivienda, un 12% tiene esta protección.

En el sector asegurador se han replanteado los modelos de negocio con un enfoque “tecnológico” buscando llegar a una generación que nació con el Internet; la información en general está al alcance de la mano de todo aquel interesado en algún producto a través de páginas web, portales interactivos y aplicaciones móviles.

En este sentido podemos pensar que, para las compañías de seguros, estas herramientas tecnológicas son una forma atractiva para incrementar sus ventas y mantener la fidelidad de sus clientes, ya sean agentes de ventas o asegurados, sin embargo, la tecnología aún no lo es todo.

No podemos dejar de lado la venta tradicional, pues a pesar de los avances tecnológicos que nos hacen estar cada día más conectados a algún dispositivo con acceso a Internet, todavía hay muchos clientes de todas las generaciones para quienes el contacto humano es imprescindible. El poder mirar a los ojos a su asesor les da la seguridad y la tranquilidad de tomar la mejor opción para adquirir el seguro que requieren.

Tanto el factor tecnológico como el factor humano define una venta dependiendo de la generación. El tener el canal adecuado para decidir su compra es básico, se requiere satisfacer sus necesidades de seguro, aclarar duda de las coberturas, otorgar un buen precio, rapidez, en resumidas cuentas, brindar un servicio de calidad.

Cuando un cliente encuentra el seguro acorde a sus necesidades, incluido un buen precio, pero además un buen servicio, es muy probable que lo conservemos y promueva nuestra marca.

Veamos ahora el otro lado de la moneda: un cliente que no está satisfecho con su compra o que al momento de un reclamo le informan que “no le cubre” o que no tiene incluida esa cobertura, que no le informaron de un deducible, etc. Lógicamente se siente engañado. Ese cliente además de cancelar su seguro se convertirá en un mal referente para su círculo cercano de familia y amistades, y si consideramos que este círculo es cada vez más amplio por el uso del Internet y redes sociales, la reputación de la marca puede verse seriamente afectada.

 

Cuando un cliente encuentra el seguro acorde a sus necesidades, incluido un buen precio, pero además un buen servicio, es muy probable que lo conservemos y promueva nuestra marca.

 

La competencia se ha multiplicado, se ha vuelto creativa, agresiva, han innovado formas de aseguramiento accesibles en alcance, coberturas y precio. No obstante, no debemos perder de vista que el Servicio de Calidad y la cercanía uno a uno, como herramienta de ventas, puede hacer una diferencia enorme no sólo en los índices de venta, sino en la percepción de la marca. Esta es una filosofía y la esencia principal que ha caracterizado a Seguros El Potosí, pues aun cuando adoptamos los cambios tecnológicos para brindar mejores productos a nuestros clientes, día con día trabajamos para darles ese servicio personalizado, cálido y cercano.

 

 

Seguros El Potosí fue fundada en 1946. Se especializa en seguros de auto, vida individual y colectivo, accidentes personales, casa, PyME, entre otros. www.elpotosi.com.mx