Me encuentro escribiendo este artículo en el día que se celebra, en nuestro país, la primera reunión anual del Foro Económico Mundial de la Mujer (WEF, por sus siglas en inglés).

Cuando escucho hablar acerca de este tipo de eventos, me vienen a la mente toda clase de discursos motivacionales, en los cuales se nos alienta a ser valientes, poniendo como ejemplo a mujeres exitosas que dicen haber logrado llegar hasta donde están por el solo hecho de confiar en sí mismas y echarle muchas ganas; como si bastara desear algo con firmeza para que, por arte de magia, el sueño se convierta en realidad.

Muchas mujeres se encuentran viviendo en un ambiente hostil, lleno de dificultades e incluso de violencia; para ellas, estos discursos no dicen nada y lejos de ayudar las hacen sentirse acorraladas, en un callejón sin salida.

Los organizadores del WEF han entendido esto y están apostando con este simposio a ayudar a las mujeres a tomar acción, dejando de lado las palabras bonitas y creando una visión de la mujer inmersa en la sociedad, ocupada en emprender, crear riqueza y transformar la economía del mundo.

Gracias a iniciativas como ésta, a pesar de todos los obstáculos que las leyes y la sociedad han fijado para impedir nuestro desarrollo profesional, las mujeres estamos logrando poco a poco capacitarnos y alcanzar una mayor penetración en el entorno económico. La independencia financiera nos ha dado libertad, porque nos guste o no, es el dinero el que da poder a las personas para tomar decisiones y el que otorga la posibilidad de tener el control de sus  propias vidas.

En este mismo sentido y en lo referente al sector asegurador, AMASFAC se ha dado a la tarea de construir una red de apoyo para mujeres agentes de seguros y fianzas, fomentando el perfeccionamiento de todas aquellas competencias que permitan poder brindar una mejor atención a nuestros asegurados. Ese trabajo en equipo y el apoyo mutuo, son los factores esenciales que nos dan seguridad para actuar y lograr así un desempeño eficaz en nuestra labor.

Es momento de que las mujeres entendamos que los sueños no se cumplen; lo que permite conseguir felicidad y bienestar son las metas acompañadas de planes de acción para alcanzarlas. Aprender a ser más eficientes en nuestras tareas para elevar nuestros niveles de ingresos, sin dejar de lado nuestra vida personal, es lo que nos da el verdadero poder.

Es momento de que las mujeres entendamos que los sueños no se cumplen; lo que permite conseguir felicidad y bienestar son las metas acompañadas de planes de acción para alcanzarlas.

Sin duda este reto exigirá mucho esmero y una mayor inversión de tiempo y recursos en nuestra formación, pero el esfuerzo habrá valido la pena. Cada minuto invertido se convertirá en la oportunidad de que más mujeres dejemos de hacer largas filas para probarnos una zapatilla de cristal, con la esperanza de casarnos con un príncipe azul que ejerza control sobre nosotras y decida nuestro futuro.

Falta mucho por hacer. No podemos bajar la guardia, debemos prepararnos aún más. Se avecinan tiempos difíciles y vertiginosos para las empresas, en donde lo único constante será el cambio. Para sobrevivir, necesitamos adaptarnos sin resistencia, aceptando todas las bondades que pueda proporcionarnos la era digital.

Elizabeth Ortiz

Representante del Comité de Mujeres de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (AMASFAC)