Día a día millones de mexicanos trabajan lejos de casa por el bienestar de sus familias. Existe una manera de protegerlos ante los retos que enfrentan a diario: Protección Migrante, una forma de cuidarlos donde sea.

Una de las características más destacadas de este seguro es que es de doble protección: tanto el familiar en México como el migrante radicado en Estados Unidos, Canadá o incluso en otro estado de la República Mexicana están asegurados. En caso de muerte natural o accidental, la cobertura para el migrante es de hasta $40,000 y de hasta $10,000 para el titular en México, dependiendo del plan contratado.

Además de este respaldo económico, el seguro cubre la repatriación del cuerpo del migrante, trámite que de otro modo resultaría muy costoso. Velar por su bienestar implica asegurarse de que también este proceso sea fácil y sencillo. Por eso, todos los trámites legales para la recolección del cuerpo y de aduana están cubiertos con Protección Migrante.

El servicio funerario también incluye el embalsamado y arreglo estético del cuerpo, féretro hermético, funda, empaque para transporte aéreo, el traslado aéreo como tal y el viaje del aeropuerto al lugar de velación. Se ofrece también un ataúd o urna según los deseos de la familia.

La contratación es sencilla, porque cualquiera entre 18 y 70 años lo puede adquirir en sucursales de Banco Azteca o Elektra. La vigencia es de un año y se puede contratar desde 350 pesos. El titular debe vivir en México y el migrante debe ser su hijo o cónyuge. Ninguno de los dos debe presentar exámenes médicos.

Con Protección Migrante, aun lejos, están protegidos.